Nuria es especial. Mucho. Y el día que me dijo que estaba embarazada supe que esta sesión tenía que hacérsela yo. Porque sí, porque hay personas que sin darte cuenta entran en tu vida para ocupar un lugar importante. Ella es una de ellas. Quizás sea porque tiene el don de escuchar, de quitarle drama a la vida y deshacer todas tus nubes.  Y porque quizás tenga un día de mierda, pero tú no lo sabrás. Su sonrisa y sus ganas, intactas. Por y para ti. Siempre. Pero es que también hay luz en su mirada, una luz inmensa. Una de esas luces fuertes y arrolladoras. La capacidad de comerse el mundo de un bocao o bailarle hasta que salga el sol. Lo que ella quiera. Y David, David es un corazón con patas. Un hartarte a reír. Una bondad que abruma. Y es, sin duda, uno de los mejores padres y compañeros de vida que ha visto mi cámara. Y el caso es que ya pasaron nueve meses y un par de semanas. Y mientras ella y él leen esto, el amor más inmenso y generoso que puede existir respira a su lado.
DORIAN
 

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