(....) me refiero a que llegará un día en que haya alguien que rompa todos tus esquemas. Alguien por quien quieras ser la mejor versión de ti mismo a cada instante. Alguien a quien quieras libre. Porque sí, porque querer, querer es lo más fácil, lo más sencillo. Lo difícil es querer bien. Lo difícil es querer a alguien tanto que sólo desees coser sus alas y que vuele alto. Soplarle fuerte, tan tan fuerte que, aunque se aleje, le des el impulso necesario para ir contra viento y marea. Que seas ese sitio al que volver una y otra vez. Que quieras ser hogar, abrazo, sonrisa y manta. Que le prepares el café caliente con cuidado de que no llegue a quemar.  Que cocines y protejas su amor propio, sus sueños, sus ganas. Que no te quepa más amor en la piel cuando sonría. Que no lo quieras para ti, que lo quieras con los suyos. Y que el orgullo y la ira no encuentren lugar. Que un abrazo le pueda a una mala palabra. Que su felicidad sea tu abrigo. 
Y cuando eso suceda -y dure lo que dure- estarás tocándole la piel al amor más inmenso y real que pueda existir-