A él lo había conocido un par de días antes. Juraría que no estuvimos ni media hora sentados en aquella terraza. A ella, la iba a conocer ese mismo día, ese mismo instante en el que bajaría de un volkswagen agarrando la mano de su padre. Y el caso es que, cuando miro estas fotos, siento que todo este trabajo ha sido y es un viaje emocional a través de su día, de su historia, de su vida, de su gente, de apretarse fuerte el corazón a su lado.

Me siento afortunada, mucho.