De nieve, huracán y abismos. 
De detener el tiempo donde y cuando quiero. De echar a volar una y otra vez -que el mundo es demasiado grande -. Y de volver a empezar tantas veces como sea posible. De enamorarme, enamorarme todos los días, a todas horas. De páginas en blanco a punto de ser devoradas. De soñar lo que me de la gana y vivirlo después. De qué bonita la vida. Que tan sólo es cuestión de actitud, de mirar y vivir. 

Una yonkie emocional que acabó trabajo social con las ganas de cambiar el mundo. De hacer de él un lugar bonito, mejor. Y entonces, después de un par de países y una mochila a mi espalda, llegó Italia. Y fue allí donde como una estudiante de gente que iba y venía, entendí que lo mío era apretarme el corazón una y otra vez para contarlo después, para atravesar pantallas y compartir emociones. Entonces, sucedió Madrid, mi cámara y unas ganas locas de aprender. 

De vivir entre aeropuertos. A solas. De cruces de camino y las casualidades que no existen.  De abrazos que rompen todos los miedos.  De una canción de Andrés Suárez a todo volumen, a gritos y con la ventanilla bajada. Carretera y a cantar. De mis amigos, que les debo la vida. De mi viento y certeza; hogar y adicción y un a pesar de la suerte, de la vida o la muerte. Mi suelo firme,mis alas. GRACIAS.  De arena y salitre. Y de olas que rompen en mi playa. 

De mi padre. De mi abuela. Las dos ausencias de mi vida. Sin ellos hoy no estaría escribiendo este ABOUT. Y digo sin ellos porque mi padre fue quién me demostró y enseñó que nunca es demasiado tarde. Por recomponer todas mis piezas. Por sus horas revelando, su amor en analógico y un mundo interior en tropecientos carretes  y folios que aún estar por descubrir. Porque nunca le hice caso. O sí.
Y a ella, mi abuela, que me enseñó, sobre todo, a emocionarme, a respirar, a caminar, a mirar, a sentir, a llorar y a colorear cualquier blanco y negro de mis días. A observar y vivir con un filtro de belleza que no conoce límites. A reírme de todo y bailar bajo la lluvia. Y a ser la fuerza, el aliento, y la paz de mi vida.

 - que no lo hubiera logrado sin ti-